ZUMBIDOS, GORJEOS Y MUCHO ENVOLTORIO

El flamante fichaje de Seeliger y Conde, Esperanza Aguirre, libera una andanada verbal –esta vez sobre la cuestión educativa-, nuevo ejemplo de cómo la derecha neoliberal se apropia del envoltorio de los discursos socialdemócratas. Este, por otra parte, es el problema de los discursos que solo tienen envoltorio: cualquiera puede reclamarlos como suyos.

Resulta que, según la cazatalentos, es la derecha, encarnada en el partido que gobierna, la que quiere que la educación sirva para formar ciudadanos libres y críticos y la que se preocupa por la igualdad de oportunidades, oponiéndose a una izquierda sectaria, para la cual la educación es un coto privado que se usa para adoctrinar con dogmas y tópicos trasnochados con el fin de fabricar ciudadanos iguales los unos a los otros, y enfrentándose también a los nacionalistas, que pretenden inculcar sus mitos y fantasías.

¡Acabáramos!: igual, por fin, ahora va a ser verdad lo de fomentar el espíritu crítico en las aulas, esa aspiración que venía recogida en todos los documentos de todas las leyes educativas que han brotado como hongos en este país de la LOGSE para acá. A mí, la verdad, me parecía un estribillo que ya había degenerado en zumbido, como tantos otros, pero se ve que ahora, como se encarga de subrayar la nueva perla de la empresa privada, el PP está firmemente decidido a llevarlo a la práctica. No sé cómo va a encajar este propósito con el disgusto de los mandamases cada vez que un nutrido grupo de ciudadanos supuestamente libres manifiesta con notable espíritu crítico su descontento en las calles. Habrá que considerar las palabras de Cristina Cifuentes, delegada del Gobierno en Madrid, cuando expresó su ocurrencia de modular el derecho de manifestación, como uno de los últimos –e indeseables- brotes pre-LOMCE, pues queda claro que esta ley, si nos atenemos al discurso de la headhunter, abre un período dorado para nuestro sistema educativo.

Curioso también parece el procedimiento elegido para avanzar en la igualdad de oportunidades. A los padres se les ha manipulado hasta la saciedad con lo de la libertad de elección de centros, que ha dado lugar a un cierto clima de competencia absurda en la red pública, pero lo que proponen Wert y su equipo ya es directamente selvático: todos compitiendo contra todos en un contexto puramente resultadista sin tener en cuenta el tipo de alumnado que recibe cada centro. Las ayudas económicas, que se han mantenido en la concertada y la privada pese a la crisis, dependerán de evaluaciones externas de esos resultados, con lo que no es exagerado pensar que se desembocará en un sistema de clasificación de los centros en el que cada categoría recibirá un tipo determinado de alumnos con distintas expectativas académicas y profesionales. Lo que, de alguna manera, ya existe hoy, pero sancionado por ley. Y está por ver cómo esto afectará a las condiciones laborales en los distintos centros, porque de algún modo habrá que incentivar a los buenos y castigar a los malos: el divide y vencerás de toda la vida.

Nunca me dejé arrullar por los gorjeos de la LOGSE ni por los de ninguna de sus sucesoras porque no tengo de mi trabajo una visión romántica ni me tranquiliza lo que ponen los papeles. Con toda la carga crítica que se quiera, considero que de lo que trata la educación es de ayudar a los alumnos a pasar por el aro. Puedo imaginar hacia dónde vamos porque llevo años viendo lo que pasa con algunas materias que las leyes han puesto en el disparadero: la necesidad de alumnos las ha forzado a hacerse comerciales, esto es, a atraer a los estudiantes porque casi nadie las suspende. La falsedad y la picaresca son, de siempre, las soluciones de los problemas en este país, así que preveo una catarata de buenos resultados -o, por lo menos, aceptables- que eviten la caída de los centros en la temida 2ªB.

Hace falta mucha cara –y Esperancita la tiene: más que un hipopótamo con paperas- para, con los planteamientos de su partido, ir por ahí de adalid de la libertad, el sentido crítico y la igualdad de oportunidades. Lamento profundamente –seguidor de la serie B como soy- que el PP haya conjurado el peligro de ese futuro de seres zombificados todos iguales fruto de la dogmática educación de la izquierda (cómo se puede tildar a nadie de trasnochado después de acusar al PSOE de esto) que sugerían las palabras de la ex casi todo y aspirante a la divinidad. Por desgracia, el futuro que nos espera es más vulgar y va a resultarnos familiar –aunque a la señora Aguirre le auguro un exitoso porvenir como cazatalentos, pues sabrá aparecer en los cotos apropiados con su certera escopeta- porque se fabrica con injusticia y chapuza, la mezcla que nos define.

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